En el panorama laboral actual, los llamados ERTEs se han consolidado como una herramienta clave para que las empresas puedan afrontar situaciones excepcionales, garantizando la sostenibilidad del negocio y la conservación del empleo.
Sin embargo, lo que muchas organizaciones todavía no perciben es que el tiempo en ERTE puede convertirse en una oportunidad para formar a sus equipos, mejorar competencias y salir más fortalecidos de la crisis que los motiva.
A continuación, presento mi visión sobre como las empresas pueden enfocar este escenario y aprovechar al máximo la formación durante el tiempo en ERTE, construyendo acuerdos que beneficien tanto a los trabajadores como al negocio.
El tiempo es uno de los recursos más valiosos en cualquier organización. En un escenario de ERTE, los empleados ven reducida su jornada laboral o suspendida temporalmente su actividad, lo que genera un espacio de tiempo «latente» que puede utilizarse de manera constructiva para, entre otros:
- Reforzar competencias críticas relativas al contexto presente (problemas actuales de rendimiento que nos cuesta resolver) y futuro de la empresa (retos de mercado o eficiencias que hoy no sabemos cómo abordar).
- Aumentar o reforzar la motivación y el compromiso de los empleados. Sí, has oído bien, pese a la situación de incertidumbre que se puede estar viviendo como consecuencia del ERTE
- Preparar y sensibilizar al equipo para estimular cuestiones relativas al aprendizaje informal de la organización. Ejemplo: Formación para capturar y sistematizar el conocimiento crítico necesario para un plan de polivalencia a activar el día 1 post ERTE.
Sinceramente creo que hacer que este tiempo no sea percibido como un periodo improductivo y convertirlo en una etapa de crecimiento profesional y organizacional es una decisión estratégica que beneficia a ambas partes y proporciona elementos de mayor consistencia para intentar evitar una situación similar en el futuro.
Claves del Éxito: Acuerdo Equilibrado, orientación a resultados y cultura L&D (previa) que favorezca este escenario
Seguramente es obvio, pero me permito recalcar que, para implementar un plan formativo en el contexto de un ERTE, es imprescindible establecer un acuerdo claro y respetuoso entre la empresa y los trabajadores. Esto garantiza que la formación se realice en un marco de colaboración y que se cumpla la normativa. Consulta con el asesor experto laboral y dota al proceso de la máxima transparencia en términos de comunicación y objetivos. Diseña una logística de horarios y participación que sea compatible con las condiciones implícitas de la situación legal de ERTE.
En segundo lugar, alcanza un consenso sobre la identificación de las necesidades más estratégicas y habilita espacios de diálogo sobre la mejor forma de canalizarlas a través de la formación. Aquí puede ayudar el hecho de disponer previamente de un proceso previo de análisis y cualificación de necesidades con criterios de rendimiento y negocio. Si no lo tienes quizás sea un buen momento para generarlo.
Recuerda que esta formación es bonificable con lo que la eficiencia de la formación puede ser doble si se hacen bien las cosas.
Por último, creo que es clave que la organización posea una cultura sólida de aprendizaje y desarrollo. Esto es, una cultura en la que cada parte interesada tiene clara su cuota de responsabilidad en alcanzar los resultados derivados de la formación y en la que la dirección considera ésta una inversión para la mejora profesional de los contribuidores y para la mejora de los indicadores clave del negocio.
El entorno extremadamente cambiante y la incertidumbre de casi cualquier mercado hacen que ninguna organización está a salvo hoy de sufrir reveses, pero creo que las dificultades se afrontan de mejor manera si la resiliencia organizacional se ha trabajado previamente. En mi opinión, el aprendizaje y desarrollo organizacional es clave en la construcción de una mejor capacidad de anticipación y adaptabilidad a los cambios.
¿Te interesa explorar cómo implementar este tipo de estrategias en tu organización? No dudes en contactarme para profundizar en cómo podemos transformar el tiempo en ERTE en una ventaja para tu empresa y tus equipos.
Si como organización vislumbras la posibilidad futura de un ERTE, no dejes que este tiempo se pierda. Conviértelo en una oportunidad para sembrar las habilidades y competencias que tu organización necesitará para el futuro. La resiliencia no se improvisa: se construye con aprendizaje y preparación.
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