Ojo que tiene truco. Ya estabas pensando (especialmente si me conoces) que me estaba metiendo con la industria de la formación, ¿verdad?
Esta vez no. Bueno, solo un poco. Sigue leyendo…
Lo que digo en realidad, es que si gestionas la Formación adecuadamente, puede convertirse en un negocio dentro de tu negocio.
¿Verdadero o Falso?
Sí sí… me refiero a un negocio en el sentido literal: un actividad que genera beneficios tangibles e intangibles, que deja margen, que te permite mejorar, que te permite crecer y que genera atracción de talento y una gran ventaja competitiva.
Sin embargo hay un problema y gordo: Tienes que creertelo y actuar en consecuencia. Nada más y nada menos. Solo eso.
La primera barrera es mental. Sí, tu mentalidad.
La cadena de pensamientos que, como responsable global, financiero, de RRHH, mando intermedio, o incluso como contribuidor individual, que actúa solo o en compañía de otros stakeholders, se alimenta fundamentalmente de las experiencias pasadas:
“Fue una experiencia muy positiva, incluso motivadora. Sin embargo, una vez en la oficina, me costó ver cómo trasladar eso a mi rutina de trabajo”
“Estuvo muy bien para conocernos más entre compañeros y romper el hielo, pero no me dio herramientas prácticas para mis retos del día a día”
“El formador era excelente, pero el contenido no abordó en ningún momento de forma directa nuestros problemas reales”
“El año pasado doblamos el presupuesto de formación, pero tenemos auténticas dificultades para verlo plasmado en algún tipo de impacto dentro de la cuenta de resultados“
“La formación de… es un autentico coñ…No hemos empezado y estoy deseando que acabe…¡Con todo lo que tengo pendiente!… ¿Qué narices hago aquí?”
La organización dedica recursos para (o mejor, con la esperanza de…) generar valor e impacto, pero en una amplísima mayoría de ocasiones, no es capaz de observar, ni de tocar ningún valor en absoluto. La esperanza se va perdiendo… Se genera una gran duda creciente sobre la «obligación» de dedicación de más recursos y se empieza a tomar atajos sin remedio: gastar solo lo bonificable vía FUNDAE, elegir el presupuesto más barato, limitar la propuesta del proveedor, reducir el target audience de los programas, optar por el formato online cuando no tiene sentido, no dedicar tiempo ni dejar espacio para el seguimiento ni la aplicación de lo más o menos sólidamente aprendido, improvisar planes de onboarding o de desarrollo, etc,…
Nuestro sueño de vacaciones en un “todo incluido” de máximo lujo se ve interrumpido por una realidad que, sin apenas caer en la cuenta, abraza costumbres de jóvenes mochileros de interrail que buscan un albergue.
Normal. Cuando pones pasta encima de la mesa para generar valor y el valor no aparece, reduces o eliminas la cantidad de pasta, o directamente la dedicas a otra cosa en la que si puedes ver el citado valor.
Esta conclusión es relativamente fácil de alcanzar pero ¿Qué puede hacer una organización para que la Formación se convierta en un negocio que sume dentro del negocio global?
Supongamos que talentreseteas tu mente, prescindes de las experiencias pasadas y superas la barrera mental anteriormente descrita.
Ahora pregúntate qué tuviste en cuenta al planear y desarrollar tu actividad.
Veamos:
¿Tenías una estrategia o un modelo de negocio para lanzar la actividad?
¿Cómo calculaste los recursos necesarios para sobrevivir y crecer de forma paulatina?
¿Qué criterios tuviste en cuenta para armar tu propuesta de valor?
¿Cómo imaginaste la producción o el despliegue de tu producto o servicio?
¿Tenías procesos?, ¿los actualizabas, los documentabas?
¿Tuviste claro quienes eran tus clientes desde el principio? ¿Y tus clientes internos?
¿Cómo dimensionaste tu equipo de colaboradores y contribuidores? ¿Subcontrataste algo?
¿Tenía claro todo el mundo su rol desde el principio o lo fuiste mejorando?
¿Qué me dices de cómo lo promocionaste y cómo pensaste en venderlo?
¿Cuántos proveedores eran necesarios y qué calidad debían tener sus productos y servicios?
¿Tecnología, software, herramientas…?
¿Por qué y Para qué montaste tu empresa? ¿Qué esperabas conseguir desde el punto de vista individual y de comunidad? ¿Cómo esperabas lograrlo… con qué valores? ¿Fuiste consecuente con esos valores? ¿Lo eres hoy?
Empezábamos con un Verdadero o Falso. La respuesta es VERDADERO.
Si gestionas la Formación adecuadamente, puede convertirse en un negocio dentro de tu negocio. En el fondo, no se diferencia tanto de los parametros habituales. La clave del éxito es organizarlos y hacer que fluyan con el fin en mente.
Si quieres podemos charlar sobre esto un rato y analizar cómo es el grado de influencia de tu negocio de formación dentro del negocio global.
¿Está influyendo la formación en tu productividad?
…competitividad?
…capacidad para atraer talento?
…capacidad de conservación de talento?
… gestión del conocimiento?
… ventas?… evitación de sanciones? …eficiencias?… engagement de tu staff?..
No hay comentarios